Entre las actividades que más sorprendieron a los españoles cuando arribaron a tierras mexicanas estaban los rituales que los indígenas ofrendaban a los dioses para pedir mejores cosechas, lluvias o por la suerte de sus guerreros. Para realizar estas ceremonias, las culturas prehispánicas empleaban guiones, vestuarios, máscaras y escenografías que para los cronistas de la época se asemejaban a lo que ellos conocían como teatro.
Con los años, las ceremonias religiosas perduraron al mezclarse con las españolas y como resultado en la actualidad existen elementos prehispánicos que pueden verse en el teatro contemporáneo, así como en las fiestas de los pueblos. Los indígenas representaban sus mitos e historias, pero no de la forma como hoy la conocemos, en donde hay un inicio, un conflicto, un nudo y un final.
“Juegos dramáticos”
Los españoles describían estas representaciones como “juegos dramáticos” que hacían reír mucho a la gente. Cuando veían que los indígenas tenían un espacio para realizar sus ceremonias hacían una analogía con lo que ellos conocían como teatro. En las Cartas de Relación de Hernán Cortés se describe Cholula, donde hay una explanada para que se celebren danzas que él llama teatro. Es decir, es la palabra occidental para llamar al fenómeno.
No había un nombre específico que equivalga a decir “teatro”, lo que sí hubo son nombres de muchas fiestas dedicadas a ciertos dioses.Dramaturgia en las fiestasTres de las ceremonias prehispánicas más importantes eran: Atlcahualco, Tlacaxipehuliztli, Tozoztontli. En el primer rito el vestuario y maquillaje de los menores consistían en adornos de piedras preciosas, papeles rojos, blancos, negros con rayas de tinta colorada, papeles rayados con aceite, papeles la mitad colorados, la mitad leonados; mantas, taparrabos y cotaras labrados, alas de papel y las caras pintadas con aceite y en medio de las mejillas un redondel blanco. La ceremonia era representada al aire libre, en los patios de las casas y palacios, así como en las cumbres de los montes.
En estas fiestas, los mexicas sacrificaban esclavos y cautivos. El vestuario empleado por los sacerdotes consistía en un atuendo de lobo o puma, atavíos verde, blanco, amarillo y colorado; el de los cautivos era maquillaje con rayas de dos colores; y el de los guerreros estaba constituido por dos disfraces de águilas y tigres”, explica Toriz Proenza en su libro.
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